feb 21, 2013 - Criticas    Comentarios desactivados

CRITICA: DJANGO SIN CADENAS. TARANTINO LLEVA EL SPAGHETTI WESTERN AL SUR.

Django sin cadenas es la última película del director-estrella Quentin Tarantino, en ella impregna su particular estilo evocando esta vez a un género emblemático el spaghetti western, aunque lo ubica en el sur en vez del oeste de los EE UU, un tiempo antes de que se termine la esclavitud.

Ya con el título homenajea al mencionado género, ya que Django fue un personaje del film de 1966 con mismo nombre dirigido por Sergio Corbucci e interpretado por Franco Nero, quien tiene una participación (“amigable” según los créditos de la película) en el nuevo film para agrado de los cinéfilos y de Tarantino mismo.  A esto se suma la música de Ennio Morricone y la canción de Django al comienzo del film además de otros guiños como sucede en los filmes de este autor.

Django es un esclavo (interpretado sobriamente por Jaime Fox) que es comprado por un dentista cazarecompensas (el inolvidable nazi de Bastardos sin gloria Christoph Waltz, quien vuelve a robarse la película) y juntos cobran recompensas cazando a los más buscados. Después de hacer fortuna y afianzar lazos deciden ir en la búsqueda y rescate de la esposa del ex esclavo quien vive como sirvienta en una estancia del sur de un excéntrico y malvado joven (un extraño Leonardo DiCaprio).

Los personajes (todos pintorescos y únicos) se mueven en una historia entretenida con escenas inolvidables (la fogata que comparten los dos protagonistas, la caza de los criminales etc…) y diálogos que a veces causan alguna que otra sonrisa en medio de la acción y la violencia exagerada, marca registrada de Tarantino, quien se convierte en el mejor personaje de todos, ya que es imposible no reconocerlo en sus películas y como las maneja como si se tratara de un juego apto para fanáticos del séptimo arte.

El guión, que esta vez tiene una estructura lineal, tiene un lugar para que cada personaje se destaque y cada actor que lo resuelva justamente, es Tarantino quien escribe específicamente  para sus actores, y estos le cumplen al pie de la letra. Así lo vemos a Samuel L. Jackson interpretando a un sirviente que parece ser racista hacia los suyos  y a un dentista que vino de Europa a hacer dinero, el mencionado actor austriaco, Christoph Waltz.

Una mención especial merece la ambientación, como en sus últimas que cuentan con gran presupuesto, los escenarios y elementos se destacan con una hermosa fotografía y primeros planos para verlos mejor.

Django sin cadenas es otro film de Tarantino, en donde demuestra que el cine también se hace desde la óptica del espectador, por que eso es él, un espectador que filma homenajeando al cine.

MF (palabrasdecine@hotmail.com)

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